Un edificio residencial establece un diálogo de contrastes entre sus dos fachadas: la posterior, más contenida, permite la entrada de luz y ventilación sin comprometer la privacidad; mientras que la principal se abre por completo al mar Mediterráneo, conectando los espacios interiores con el paisaje. Un diseño que refleja el enfoque cuidadoso de Mgag Arquitectos, arquitectos en Ibiza.